Me seguís ignorando como si fuera invisible o muda, como si fuera una pared o una puerta, como si estuviera pintada o como si fuera transparente. Me seguís ignorado. Te mandé mensajes en mas de una oportunidad. ¿Tu respuesta?: NADA. Nada recibo de tu parte (ni un mensaje en blanco, que es lo mínimo que te pedí, pero ni siquiera eso).
Te puedo amar, te puedo extrañar. Pero eso a mi se me va a pasar. Me podes esquivar, me podés ignorar. ¿Pero sabés qué? Cuando me ignorás no me lo hacés a mi, se lo hacés a tu hijo. Cuando me esquivás no me lo hacés a mi, se lo hacés a tu hijo. Y cuando me rechazás, rechazás a tu hijo, no a mi. Yo puedo vivir sin vos, puedo ser felíz sin vos y el amor que te tengo sé que en algún momento a otra persona se lo voy a poder dar, a otro voy a amar. Pero tengo mamá y tengo papá. Vos tenés mamá y tenés papá. Tu hijo tiene mamá, pero no tiene papá. Porque el hecho de que existas no significa nada. Vos no estás. No estás viendolo crecer, no estás pensando en lo lindo que puede llegar a ser. No lo mimás, no le hablás, no lo cuidás. ¿Y sabés cual es el resultado? Que no lo vas a ver nacer, no vas a estar ahí, no lo vas a ver crecer, no vas a estar cuando empieze a hablar y a caminar. Y cuando aprenda a decir papá, capaz sea porque otro va a estar ocupando el lugar que vos no quisiste. No vas a compartir su primer día en el jardín, no vas a estar en sus cumpleaños, en sus risas, en sus juegos, en sus cosquillas, en sus llantos, en sus caprichos. En NADA. No estuviste hasta ahora y nosotros te esperamos. Pero vos no sos quién para merecer que nosotros te esperemos, que EL te espere. Nosotros no tenemos por qué esperar a una persona como vos, porque al final no valés la pena. Seguí así, haciendo lo que tus papás te dicen, sin escuchar a tu corazón que es el único que siempre va a estar con vos. Te vas a arrepentir cuando sea tarde, pero yo lo voy a cuidar y lo voy a proteger de vos y si hasta ahora no estuviste después no vas a poder estar, aunque me duela en el alma. Te vas a arrepentir toda tu vida. Pensás que escaparte y esconderte son las soluciones a todo, pero tenés que entender que el va a ser tu hijo hasta el último día de tu vida. Ojalá que la conciencia te deje dormir en paz y vivir en paz. Ojalá la vida no sea tan mala con vos y ojalá que no te devuelva las cosas de la manera en que vos las hacés. Todo esto es una pena. Después va a ser tarde, que mal.
