Tú que pierdes el control, hablando en alta voz, hieres mi corazón. Yo, tratando de escuchar, no me puedo explicar qué extraña sensación. Tú, no me quieres entender y me mandas a callar diciéndome que no me debo sorprender, porque así es la realidad de nuestro amor. Y yo no tengo armas para enfrentarte, pongo mis manos, manos al aire. Sólo me importa amarte, en cuerpo y alma, como era ayer ♪